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Un homelab personal sobre Proxmox

Cuando alguien oye “servidor en casa” se imagina un armario lleno de luces y ventiladores. Lo mío no es eso. Es un homelab humilde: un solo equipo pequeño, silencioso y que gasta poco.

·Ángel FernándezInfraestructura
ProxmoxDockerHome Assistant
Mini rack negro sobre una mesa blanca: arriba un switch TP-Link de 8 puertos con cables de red y abajo un mini PC Dell, el servidor Proxmox.

Pero hace mucho. Gestiona la domótica de casa con Home Assistant, me da una VPN propia, bloquea anuncios en toda la red y guarda copias de seguridad automáticas en la nube. Y cada mañana me manda un mensaje por Telegram contándome cómo ha ido la noche.

No está terminado, ni pretendo que lo esté. La idea es la mejora continua: tocar una pieza, aprender, arreglar lo que se rompe y seguir. Aquí te cuento cómo está montado hoy.

01

El hierro y Proxmox

El hardware es un mini PC con un Intel i5-7500T, la versión de bajo consumo, 8 GB de RAM y un único SSD SATA. Con eso de momento me basta.

Encima corre Proxmox VE, un hipervisor de código abierto. Su gracia es que me deja dividir esa máquina en varias más pequeñas, cada una con su servicio.

Hay dos tipos. Las máquinas virtuales (VM) son ordenadores completos emulados, con su propio sistema operativo. Las uso cuando el servicio lo necesita, como Home Assistant. Los contenedores LXC son mucho más ligeros, comparten el núcleo del anfitrión y arrancan en segundos. Para servicios pequeños son perfectos, y en una máquina con 8 GB cada megabyte cuenta.

Lo mejor de este reparto es el aislamiento. Si un contenedor se rompe, los demás siguen a lo suyo.

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Quién vive dentro

Home Assistant, el cerebro

Corre como máquina virtual con HAOS, el sistema operativo oficial de Home Assistant. Es lo más cómodo: las actualizaciones y los complementos se gestionan solos.

Desde aquí controlo las luces de mi habitación y de parte de la casa, la climatización y unas cuantas escenas: modo trabajo, modo noche y “apaga todo”. Puedo encender el PC con Wake on LAN desde el móvil. Está integrado con Alexa, y con Music Assistant tengo música por la casa. El panel está hecho con tarjetas Mushroom e incluye un apartado que me enseña CPU, RAM y disco del propio servidor.

También es accesible desde fuera, siempre por HTTPS, con certificado de Let's Encrypt y doble factor.

Pi-hole, el portero de la red

Un contenedor LXC que hace de servidor DNS para toda la casa. Cuando un dispositivo pide un dominio de publicidad o rastreo, Pi-hole no lo resuelve y el anuncio nunca llega. Funciona en el móvil, la tele y el portátil sin instalar nada en ellos.

Uso las listas HaGeZi Pro y OISD, y por encima Quad9 con DNSSEC como DNS de salida. La diferencia se nota desde el primer día.

WireGuard, mi túnel a casa

Otro contenedor, esta vez con WireGuard, una VPN moderna, rápida y muy ligera. Cuando estoy fuera me conecto y el móvil se comporta como si estuviera dentro de casa. Muy útil para trabajar desde el ordenador mediante escritorio remoto desde un móvil o una tablet.

Nginx Proxy Manager, nombres en vez de números

Con tantos servicios llegué a un punto en el que tenía que recordar una dirección y un puerto para cada uno. Un lío. Así que monté Nginx Proxy Manager, un proxy inverso con una interfaz web muy cómoda.

Funciona así. En Pi-hole creo registros DNS locales para cada servicio, todos apuntando al proxy. Cuando escribo el nombre en el navegador, Pi-hole lo resuelve hacia Nginx Proxy Manager, y este mira qué nombre le he pedido y me lleva al servicio correcto. Proxmox, Pi-hole y compañía tienen ahora su propio nombre fácil de recordar.

Y de paso, todo va por HTTPS. Los certificados los saca Let's Encrypt con un reto DNS, así que no necesito exponer nada a internet para conseguirlos. Se renuevan solos y me olvido.

Rclone, el mensajero

El contenedor más discreto y uno de los más importantes. Su único trabajo es llevar las copias de seguridad a Google Drive. Te lo explico ahora.

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Copias de seguridad dobles

Todo lo anterior no vale nada si un día el SSD dice basta. Por eso tengo dos sistemas de copias que no dependen el uno del otro.

Primera capa: Proxmox copia las máquinas enteras

Cada noche, Proxmox lanza VZDump y hace una copia completa de cada máquina virtual y cada contenedor. Salen archivos comprimidos con zstd, que ocupan bastante menos. En el propio servidor guardo las dos últimas copias de cada uno.

De madrugada entra en juego el contenedor de Rclone. Tiene montada la carpeta de copias del anfitrión y la sube a Google Drive.

Aquí vino el reto. Uso la cuenta gratuita de Drive, con 15 GB, y cada tanda de copias ronda los 10 GB (casi todo es la VM de Home Assistant). No caben dos tandas. La solución fue un script programado con cron que hace dos cosas:

  1. Vacía la carpeta remota saltándose la papelera de Google. Si no, los archivos borrados siguen contando para la cuota.
  2. Sube solo los archivos de las últimas 24 horas. Aunque en local haya dos copias, a la nube solo va la de esa noche.

Resultado: siempre hay una copia fresca fuera de casa y nunca me paso de la cuota.

Segunda capa: Home Assistant a lo suyo

Aparte, Home Assistant hace sus propias copias internas. Guarda cinco, en local y en otra carpeta de Google Drive con el complemento oficial.

¿Para qué dos sistemas? Porque sirven para cosas distintas. Si muere el disco, restauro la máquina entera desde Google Drive. Si solo rompo una automatización, recupero la configuración de Home Assistant en un par de minutos, sin volcar una imagen de 10 GB.

04

El bot de Telegram que me da los buenos días

Un sistema de copias que nadie vigila es un sistema que un día falla sin que te enteres. Así que le puse un chivato.

El script de subida va envuelto en otro pequeño script de notificación. Cuando termina, usa la API de bots de Telegram para mandarme un resumen al móvil. Cada mañana, con el café, sé si todo ha ido bien.

El mensaje está pensado para leerlo de un vistazo:

  • Cada máquina aparece con su nombre (Home Assistant, Pi-hole, WireGuard, Rclone) en lugar de su número de Proxmox.
  • Los tamaños vienen en unidades legibles, nada de bytes interminables.
  • Incluye cuánto espacio queda en el disco local.

Hay un detalle curioso. Antes de preguntar a Google Drive qué se ha subido, el script espera unos segundos. Drive tarda un poco en indexar los archivos nuevos, y sin esa pausa el resumen podía salir incompleto.

Mensaje del bot de Telegram con el resumen de la copia diaria: copias de Proxmox y subida a Google Drive correctas, con el tamaño de cada máquina.
El resumen que me llega cada mañana.
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Lo que viene

Como te decía, esto va de mejora continua. Tengo una lista de cosas en las que quiero meter mano:

  • Copias más robustas. Ahora borro la nube antes de subir. Si algo fallara justo en medio, me quedaría un rato sin copia remota. Quiero darle la vuelta: subir primero y borrar lo viejo solo si todo ha ido bien.
  • Cuidar el SSD. Es el único disco y ya tiene unos años. Quiero tests SMART periódicos con aviso, y reducir escrituras innecesarias, como el historial de consultas de Pi-hole.
  • Más VPN, menos puertas abiertas. Apoyarme cada vez más en WireGuard para el acceso desde fuera.
  • Un NAS. Me gustaría tener almacenamiento dedicado, con varios discos y redundancia. Dudo entre comprar un QNAP, que viene listo para usar, o montarme uno propio con TrueNAS (el antiguo FreeNAS), que me da más control. Sería el sitio perfecto para las copias locales y para todo lo que viene después.
  • Mi propio servidor multimedia. Con el NAS en marcha, el siguiente paso es montar un sistema de películas y series: Prowlarr para gestionar los indexadores, Radarr, Sonarr y el resto de la familia *arr para organizar el contenido, un cliente torrent para las descargas y Jellyfin para verlo todo desde la tele, el móvil o donde sea. Un Netflix casero, pero mío.
  • Una red Omada completa. Este es el proyecto grande. Cambiar el router de la operadora por un Omada Fusion y montar toda la red con equipos Omada, gestionados desde un mismo sitio. La idea es segmentarla en VLANs: una para el homelab, otra para los dispositivos domóticos, otra para invitados. Así, si una bombilla inteligente hace algo raro, no puede tocar nada más. Y a poder ser, una red interna a 10Gb.

No hay prisa. Cada mejora es una excusa para aprender algo nuevo, y eso es lo que más me gusta de todo esto.

Una última cosa: si echas en falta direcciones, puertos o nombres concretos, no es un despiste. Esos detalles me los guardo para mí.

Y si estás pensando en montar tu propio homelab, empieza pequeño. Un servicio, luego otro. Y haz copias de seguridad desde el primer día. Me lo agradecerás.